octubre

U n o

Somos las horas que nos quedan por andar sobre otras piedras,

el invierno inminente en el salón,

las ganas de todo,

la gente del metro y el kiosko de la estación,

la holgura inconstante del cielo en octubre.

 

Eres el juicio de quien cree en el acto de sus palabras

las promesas del instante,

las palabras de su madre,

los ojos del suelo y de los edificios.

 

Soy los versos que me esquivan por la acera,

agazapados, no se sabe dónde.

 

 

D o s

Tengo frío y los lobos están ahí fuera,

debajo de la casa con sus camisas, llegando,

abriendo, preparando,

pospensando,

construyendo, con/sin mucho material, para que allá más y mejor.

 

Oigo el ruido de la vida desde la calma mullida de mi colchón,

acrítica,

y casi buceo bajo con ansias de aire y olvido.

Y todo es luz expectante, cosas en venta, colores digitalizados,

etiquetas colgando de las hojas de los árboles,

¿hojas o etiquetas?

Tengo frío y los lobos están ahí fuera.

 

T r e s

Te encontré entre el salón y el pasillo,

derrotado como un guerrero sin patria,

mirándome manso,

ávido de luna y sábana.

Se me cayó el teléfono del susto,

tiraste la maleta al suelo

y nos estrechamos hasta que nos costó respirar.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s