La tarde y la química

 

Vuelve a la tarde de un sol

ausente hoy.

 

Retorna a la arena de un calor

evaporado, arrinconado en lejanas esquinas.

 

Recuerda un cielo de otro color,

que huye de su ventana.

 

Adivina la silueta de aquella tarde,

en la que las hormigas del sol recorrían su espalda,

en un continuo fluir.

Caminaba con ella

y la gente parecía abrirse a su paso

(como si supieran que algo sagrado se estaba gestando).

 

Caminaba él delante tratando de llegar a las primeras filas,

ella, cerca, detrás,

En un momento en el que avanzaban más rápido

él le rozó la mano

como en un intento de cogerla,

para que ella le siguiera y llegaran juntos a dónde fuera.

Poco importaban las filas,

la gente,

el concierto.

 

No hizo falta más contacto:

sentir la chispa que hace imposible

que te pierdas de alguien

en todo el verano,

 

sonaba una trompeta y una voz de seda

en el escenario.

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