esta orilla

Que me despierten las olas y me vuelvan a dormir.

Que los niños jueguen.

El murmullo del verano acecha,

yo, extiendo la toalla.

Las hormigas del sol avanzan por mi espalda.

Me despierta el vaivén de las palas cerca del paseo,

el sonido se vuelve lejano y los ojos me vuelven a pesar.

Los bañistas y sus chapoteos,

que me despierten en la playa de los Peligros.

[Sube la marea, sueñan las sombrillas que no están ancladas en la orilla

y dan vueltas lejos de sus dueños].

 

Te pido un rayo de sol en mi espalda,

lejano verano.

Quiero tu rayo de luz en su pelo,

que lo dore si se mueve.

Añoro respirar ahora el salitre de agosto,

saborearlo en la piel suya.

Extraño sentir ahora el aire revolviendo mi pelo al caer la tarde,

sentirlo en las piernas.

Que se filtre la luz preciosa de septiembre en el pinar,

comiendo paraguayos maduros a la sombra.

 

Que nos pille la noche cogiendo conchas

o compartiendo un helado que se derrite,

por el muelle,

camino a casa.

 

 

Y si yo puedo volver a ese recuerdo, si existe el transporte que me devuelva a casa

este verano, que a ti también te deje en el umbral.

 

 

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